jueves, 17 de mayo de 2012


LA GRAN CARCEL ARGENTINA
               
Cuando días pasados estuve con mi camaradas presos políticos, condenados por un tribunal incompetente, compartí unos mates sentados a la sombra de un alero de la prisión que los aloja. 

Desde allí, se veía una campo verde con árboles y a lo lejos la visión fresca del Paraná, pero todo ello estaba detrás de las alambradas y de los puestos de centinelas.
 
Pensé cuan parecido a lo que podemos sentir el resto de los argentinos: estamos en una gran prisión, desde donde vemos cómo otros, vecinos y no tanto, disfrutan de la libertad, del desarrollo económico, de la justa distribución, de la educación libre de ideologías, de la seguridad jurídica, de la justicia sin venganza, de la seguridad física y de los bienes personales, de la prensa sin extorsiones, y de un sinfín de delicias de una verdadera libertad.
 
Con sed a la vera del río fresco, una pared de cristal nos impide.
 
Argentina toda es una gran prisión. 

Yo creía estar libre, porque conocí la libertad, pero hoy estoy preso sin rejas. 

Estoy preso de la clase política, que es una corporación cuasi mafiosa, que todo lo corrompe, que todo lo tuerce, que todo lo ensucia. 

Estamos presos del estilo K.
 
Se torció la Ley para la venganza montonera, obviamente apoyada por los políticos y los políticos devenidos en jueces y ambos, para apoyar y defender al político poder ejecutivo. 

Se torció la educación, por haberse sembrado maestros y profesores, que en realidad son usinas de adoctrinamiento de las fértiles mentes de nuestros hijos, para apoyar y defender a la corporación política. 

Se torció a las Fuerzas Armadas para ponerlas de rodillas y vaciarlas de espíritu, dejar un tendal de uniformes vacíos de hombres. 

Se torció todo, y.......nos dejaron presos.
 
Si hasta da gracia, que con nuestra plata hayan construido esta gran prisión llamada Argentina, son nuestros impuestos los que pagan la rejas invisibles pero inexpugnables.
 
Estamos en un estadío donde todo está prohibido, como nunca antes. 

No puedo gritar maricón porque la reja de la anti-discriminación me obliga- No puedo gritar asesino terrorista, porque para ellos si hubo olvido y perdón. 

No puedo clamar por la Iglesia, porque la hicieron sospechable y sembraron en ella activistas. 

No puedo clamar por justicia, porque los jueces son empleados temerosos de la gestapo "consejo de la magistratura". 

No puedo acceder a la información porque la ley de medios le puso mordaza. 

No puedo hablar de indios ya que hoy debo llamarlos pueblos originarios. 

No defenderme a los tiros de los enemigos llamados chicos delincuentes, porque nos desarmaron. 

No puedo decidir sobre la educación de mis hijos y debo aceptar lo impuesto por este gigante carcelero llamado Estado. 

No puedo circular porque estoy preso de los piquetes. 

No puedo esperar que me defiendan, porque no se puede criminalizar la protesta, aún cuando ésta sea criminal y viole leyes vigentes.
 
No veo la salida de esta prisión, estoy más preso que mis camaradas, pues yo pago la cárcel y los carceleros.
 
Yo, que viví la cárcel y sus miserias, reconozco facilmente esta gran prisión y distingo claramente a los presos y a los carceleros. 
 
Cuando me proponen la concordia, siento que es una utopía donde los carceleros no tendrán ningún interés de concordar.

¿Para que lo harían? 

Si les va bién. 

¿No creerán que todavía falta mas escarmiento?

¿No creerán que falta mas venganza ejemplificadora? .
 
Cuando los indios nos pisoteen, los piqueteros se adueñen de los peajes, las milicias populares reemplacen a las fuerzas amadas, las escuelas sean centros de adoctrinamiento, las iglesias estén vacías, los hospitales llenos de dolor y pobreza,

¿Pensaremos aún en una concordia? 

Creo que se nos están riendo en la cara.
 
Pero reconozco, que no se me cae una idea. 

No veo otra salida que la que ya imaginamos. 

Se que hay gente brillante, que siempre ve alternativas donde yo no las veo. 

Así que mientras tanto trataré de pagar algún impuesto, para mantener a mi carcelero.
 
Dios guarde a nos, los presos de esta gran prisión llamada Argentina.
 
Alcaide(R) Nelson Cremades

No hay comentarios:

Publicar un comentario